martes, 24 de abril de 2012

Lucian Freud y el inicio del Hiperrealismo

El hecho de que Lucian Freud lleve el apellido del afamado padre del Psicoanálisis, es sólo una casualidad; puesto que ser nieto de Sigmund no es relevante para admirar la profundidad de sus trazos. La fama de este talentoso pintor, nacido en Berlín, se sustenta por la capacidad expresiva de su propia obra. Autor reconocido por sus retratos crudos, hiperrealistas (llenos de una fuerza expresiva y emotiva donde  muestra personajes grises, gordos, calvos, naturales, sin ninguna pretensión de perfección corporal), Lucian es sin duda un artista comprometido con su tiempo, contribuyendo a fomentar una estética sincera, alejada de los preciosismos estéticos e inúltiles, para ahondar, mediante el retrato externo, en la psicología y el comportamiento de los seres humanos. Aquí compartimos una reseña de su trabajo en aguafuerte, una faceta poco conocida de este artista, extraída del blog blogsFcom. También anexamos un par de videos que documentan parte de la brillante obra de este pintor. Ojalá sean de su agrado.

Atte. Consejo Editorial de Juguete Barroco.


Lucian Freud, y la búsqueda del aguafuerte.

Lucian Freud es uno de los artistas actuales más controvertidos e interesantes. Conocido como pintor, practica habitualmente el aguafuerte desde 1982, aunque comenzó sus primeras planchas en los años 40. Nació en Berlín, vive en Londres desde 1933 y, quizá con excesiva frecuencia, se dan pinceladas de su biografía y su arte haciendo referencia a su abuelo, el creador del psicoanálisis Sigmund Freud. Sus estampas están profundamente relacionadas con sus pinturas y, más allá de la pura apariencia, podrá verse que la similitud entre ambas no están hechas con el ánimo de la reproducción, ni siquiera de la versión, no son dibujos preparatorios ni una segunda revisión de sus sujetos, sino un modo paralelo que según sus palabras,  le fuerza a concentrarse más que en otra superficie: “Para el aguafuerte necesito gafas, para la pintura no”.
Podría haber elegido la xilografía, como hizo Munch, de resultados más acordes para tanta carga emocional; o la serigrafía, cuya posibilidad de color podría acercarlo más a su pintura, pero no. Elige el aguafuerte como única técnica gráfica convirtiéndolo en una autografía, una forma más de dibujar. “Grabar es como dibujar, pero con un misterio y peligro añadidos que me estimula; nunca sabes cómo va el trabajo, qué es blanco, qué es negro, dónde está la derecha, la izquierda” y a pesar de soportar lo que los grabadores conocemos como planchas quemadas o deterioradas, él entiende que “el elemento sorpresa de cuando veo lo que he hecho es lo que me incita a continuar”. Es, sencillamente, un grabador sin prisa ni complicación que le reste profundidad a sus representaciones.
Pinta muy despacio, unos meses para un cuadro, a veces más de un año, y suele compaginar dos lienzos con una plancha. En sus aguafuertes refleja la naturaleza humana desde dos categorías principales: los retratos de cabezas y los desnudos aunque, excepcionalmente, también toca temas como el paisaje y los animales. Graba todo lo cercano: su madre, sus hijas, sus amigos, sus flores, su jardín. Le horroriza la apariencia modificada e idílica, le atrae la veracidad del cuerpo humano.
Comenzó a grabar a los 23 años, usando el lavabo de la habitación de su hotel para mordentar las planchas con ácido nítrico comprado en la farmacia del barrio, estampándolas en uno de los muchos talleres parisinos. De esa época son Pajarito, su primer aguafuerte, y Bollo Chelsea. Hay  dos posteriores de tintes surrealistas y más ambiciosos en técnica y tamaño: Girl with fig leaf y su hija Ill en París. Diría Freud “¿Qué hay más surrealista que una nariz entre dos ojos? (Angus Cock. L.F. recent drawings and etchings, 1993).
Después de 34 años sin hacer una sola plancha, dada la escasez de los medios londinenses de la época, Freud retoma el aguafuerte a partir de un proyecto del historiador Lawrence Gowing de hacer una edición de lujo de 100 carpetas, en la que cada una debía incluir un aguafuerte original del artista. Durante ese año hizo quince planchas y seleccionó cuatro: Una pareja, Cabeza de mujer, La madre del pintor y Bella, haciendo 25 ejemplares de cada una. A partir de estas estampas su obra grabada se basa en un intenso proceso de observación, escudriñando una realidad que comienza a presentar con soltura y fluidez mediante apretadas y enérgicas líneas.
Desde el punto de vista emocional, su trabajo es el resultado de la sensualidad y el egoismo, en el mejor sentido de la palabra. Su vida comienza a adquirir patrones de trabajo disciplinados, serenos, pintando y grabando en su piso londinense donde acuden con frecuencia su madre, sus hijas, las domésticas y otros amigos que se acercan por distintos motivos, a los que empieza a representar de continuo. Con absoluta autoindulgencia evita todo tipo de actos sociales y se conduce en la rutina del trabajo y la vida familiar. Freud cuenta con sesenta años. A medida que he ido leyendo la biografía de este artista sorprende el contraste de la dureza de sus representaciones y la exquisita sensibilidad y sencillez que parece poseer. Su sabiduría, su preocupación por la familia, la cercanía a los animales, la disciplina, la falta de prisa. Cuenta (en conversación con Bruce Bernad) como tras fallecer su padre en 1970, quería volver a darle un sentido a la vida de su madre “que había perdido interés por todo, incluso por mí” comenzando una serie de retratos de ella .
Por los 80 el dibujo desaparece de su vida:  “Cuando me enseñaron la técnica del aguafuerte, solo dije que lo que estaba haciendo era dibujar sobre una plancha, entonces paré de dibujar sobre papel. Pensé que podría dar con mis aguafuertes más inmediatez” afirma en  la correspondencia mantenida con Starr Figura en 1985. En ese año realizó seis grandes planchas  mostrando más fuerza aún en la línea, haciendo composiciones más complejas y comenzando a distribuir su trabajo tanto en Londres como Norteamérica en ediciones de 50 ejemplares. Una figura muy importante para sus grabados ha sido el impresor Balakjian del Studio Prints de Londres quien se convirtió, al igual que en su tiempo hicieron Mourlot o Lacouriere, en el complemento perfecto al trazado sobre el metal. En las dos fases fundamentales de la estampa está el dibujo y la estampación. Esta segunda, aunque no es reconocida por todos, carga con un porcentaje muy elevado de la belleza del grabado. Balakjian enseñó a Freud cómo variando el color, el soporte y sobre todo el entrapado de sus planchas, éstas podían adquirir nuevos matices, tanto en el sentido literal como en el figurado, aumentando su fuerza o su sutileza. La apertura mental que adquirió el artista con su estampador le llevaron a decirle “…vaya, nunca se es demasiado viejo para aprender”. En la imagen superior puede verse al estampador eligiendo la Bon á Tirer de After Constable´s Elm. 
Los desnudos son los trabajos más subversivos y turbadores del artista. Son figuras que se muestran reclinadas en un sofá, en la cama o incluso en el mismo suelo, en estado de introspección, a veces durmiendo y siempre relajados, quizá por justificar un estado despiadadamente natural en el que los genitales ocupan el centro de la composición. Normalmente son poses y puntos de vista singulares, casi torturados por el verismo de la desnudez. Freud, quien los distingue de los venerables desnudos de los grandes maestros,  consigue con ellos asombrar, perturbar, seducir.  Comenzó con este tipo de representación con dos cuerpos de mujer (Mujer rubia y Mujer sujetando su pie) y dos de hombre, en los que a falta de los beneficios del color sincretiza con gestos, líneas y trazos mordaces. Viene ahora la mayor de sus planchas Mujer con el brazo tatuado y después  Mujer durmiendo, un grabado singular porque al no estar contento, Lucian la cortó en tres pedazos (Cabeza, torso, muslos). 
Con respecto a los hombres siempre son representados de forma descomprometida, directa, casi clínica (I´m a biologist, diría él) nunca con carga sexual o erótica. Decía, simplemente, que “esa” es la única diferencia entre los hombres y las mujeres y que le gustaba mirar a las personas con “la misma naturalidad que miro a mi whippet Pluto”. El joven cineasta Angus Cook fue uno de los más retratado de esta forma durante seis años.
Los retratos, rostros más que cabezas, es el otro tema principal que desarrolla en esta técnica ya practicados en sus pinturas desde los 15 años. En ellos aparecen sus hijas Ib y Esther. Bella, sin embargo, es retratada de cuerpo entero con una camiseta de mangas cortas en la que vuelve a aparecer Pluto. Es extraordinaria a nivel de detalle y de cómo están resueltas las texturas de los distintos elementos de la escena (pelo, sillón, pantalones…) modificando las direcciones y ritmos de la línea al igual que hiciera Rembrandt. Es una de las pocas en la que ha variado las distintas pruebas de estado considerando que la tercera ya fue aceptable. Posteriormente realizó una edición de 36 ejemplares.
Por último, aunque el cuerpo humano es el tema central de sus aguafuertes, también recurre a otros motivos. Los perros adquieren un especial protagonismo y son tratados de la misma manera vulnerable y sublime. Llama la atención cómo trabaja sobre las planchas como si se tratasen de lienzos apoyándolas en el caballete. Con respecto a los paisajes, el jardín posterior de su casa adquiere importancia cuando Freud está cansado de figuras y quiere trabajar a pleno sol.  También se encontrarán versiones de los maestros antiguos como After Watteau, After Constable´s Elm, After Chardin (Jean Simeon), una de la más espectaculares: “No quiero copiar a Chardin, sólo acercarme a él tanto como pueda. Es un acto de amor”.
Para ver muchos de sus aguafuertes con bastante calidad y siguiendo un audio explicativo producido por el MOMA  pincha aquí ; también con los términos Lucian Freud ó Lucian Freud etchings, encontrarás multitud de videos en Youtube. No he elegido ninguno en particular porque son abordados de forma muy diversa, pero pueden darte una idea de la trayectoria de este artista de 88 años. Tuve la suerte de ver una exposición suya en el Reina Sofía de Madrid. Espectacular. Actualmente el Centre Pompidou de París ofrece una antológica suya hasta el 10 de julio próximo. Si vas por allí no debes perdértela
[Fuente imágenes y texto: Superior Desnudo de hombre en un sofá 1985 ; siguiente: Girl with fig leaf 1947; siguiente: Hombre posando 1985; Mujer con tatuaje en el brazo, 1996; siguiente: cabeza, tors, muslos 2001; eligiendo la B.A.T del grabado After Constable´s Elm con Balakjian en el 2003; abajo, plancha de cobre de Eli. Todas, al igual que las citas, proceden del catálogo de la exposición de los aguafuertes del artista en el MOMA en 2007 organizada y comisariada por Starr Figura, responsable del Departamento de Estampas y Dibujos de la institución: Lucian Freud, The painter´s etchings, The Museum of Modern Art, New York, 2007] 


Lucian Freud y el crudo retrato en óleo.




Lucian Freud y los inicios del hiperrealismo











martes, 24 de enero de 2012

El discurso en el grafitti de Banksy

por: Luis Alanís Téllez


Hoy en día se habla de la entrada de una nueva etapa, continuación de la posmodernidad, en  que reina el individualismo, el hedonismo y el consumo masificado de la moda.
            Gilles Lipovetsky le llama la tercera era del consumo, la hipermodernidad. Se refleja a nivel mundial en el terrorismo, las catástrofes, la lógica neoliberal y sus efectos sobre el empleo; a nivel local, la contaminación urbana, la violencia de los barrios periféricos; a nivel personal, todo lo que debilita el equilibrio corporal y psíquico. Resulta un mundo obsesionado por la técnica y el éxito; donde la voluntad otrora animaba al progreso a aliviar a la humanidad del sufrimiento, hoy es voluntad de poder sin más fin que su propio imperio sobre las personas, las cosas y los recursos, con una técnica sin finalidad humana y despojada de valores. Sin duda los trazos de un neonihilismo.
           Por otra parte -menciona Lipovetsky- hay valores que en esta etapa escapan a la lógica del consumo. Se cultivan marcando la conducta del individuo narcisista, como la preocupación por la homogeneidad de los derechos humanos, por la verdad y la transparencia, la salud en las relaciones personales y con las instituciones. Podría decirse que es la etapa de la decadencia, y por consiguiente la que requiere una novedosa organización social.Ese mundo aún está por plantearse, por describirse. Para eso está el Arte.
           Una imágen es contundente: la del cuadro "puente japonés" que ha sido emblema moderno de la contemplación y la reflexiva serenidad que Monet plasmó en los ultimos años de vida, ahora intervenida, tiene en el interior del estanque carritos de supermercado y un cono vial, generando un discurso aberrante: toda esa técnica y esfuerzo por generar riquezas en las sociedades de consumo convierten los lugares idílicos en rios de aguas negras, depositarios de residuos industriales y  estanques anegados por las ciudades que no encuentran donde colocar sus deperdicios.

          Otra escena impactante es la de una granja en que un gallo cuida a unos "nuggets" recien eclosionados, obra presentada en el museo de Bristol, lo más aterrador es que los pollitos-nuggets tienen movimiento. Hay cierto paralelismo entre esto y la película Koyaanisqatsi de Godfrey Reggio que sobre la música de Philip Glass presenta la vertiginosa manera en que la vida animal y humana entran en el engranaje de la industria.


           La desconocida identidad de un artista, que firma sus obras con el seudónimo de Bansky, sacude las costumbres y las lógicas de la sociedad contemporánea, desde las paredes de grandes ciudades, hasta muros fronterizos y poblaciones en guerra. Es irreverente, irónico y sorprendente. En su universo iconográfico cuestiona la condición ética de nuestro estilo de vida, hace un tratamiento mordaz  en sus temas; actividades humanas simples como la obtención del alimento, la diversión, el juego, las hace aparecer de manera inquietante cuando junta dos referentes antagónicos. Por ejemplo presenta a los hombres de las cavernas frente a unas carritos de supermercado en lugar de un mamut, o sosteniendo una charola con hamburguesa, papas y refresco. Interviene las calles como preguntando ¿dónde quedó la intención de ser feliz? cuando las lineas amarillas de advertencia vial, que contienen el discurso "no se estacione aquí o será multado" las convierte al final en una flor; o al representar a una niña en columpio colgando de las letras "park" en un espacio destinado a estacionamiento.

          Banksy es un graffitero  que inició su actividad a finales de los 80 en la ciudad inglesa de Bristol, como parte de un pequeño grupo conocido como DryBreadZCrew. Pero fue hasta el periodo de 1992-1994 que su obra empezó a adquirir personalidad propia. Fue en aquellos años que comenzó a usar el stencil como técnica principal, debido a la rapidez con que se puede imprimir una imagen usando este método (los ingleses penalizan con dureza a los graffiteros).
          Sus imágenes tienen un enorme poder visual y una gran creatividad, que no se limita al uso de superficies planas para hacer pintas bidimensionales, sino que juega con diferentes elementos del entorno para construir un lenguaje más elaborado y lúdico. Muchas de sus obras presentan una crítica explícita a los sistemas dominantes de nuestra sociedad moderna. Banksy critica el consumismo, la guerra, la violencia, la catástrofe ecológica o la amenaza que representan las armas de destrucción masiva. Con un tono irónico, los mensajes de Banksy resultan un choque contra el pensamiento conformista de las sociedades modernas.Muchos de sus graffitis son una distorsión social, una transvalorización o una transposición de situaciones contradictorias en nuestra sociedad: Mickey Mouse y Ronald Mac´Donald flanquean a una niña recientemente rociada por napalm, o un grupo de policías antimotines cortan flores mientras bailan en un prado.
             A manera de manifiesto, Banksy relata en su página web un episodio tomado del diario del teniente Mervin Willett Gonin, uno de los primeros británicos en liberar el campo de concentración nazi Bergen-Belsen, en la Segunda Guerra Mundial. En una ocasión, de la manera más bizarra y surrealista, les llevaron un cargamento de lápiz labial:
             “No era en absoluto lo que nosotros queríamos: gritábamos por cientos y miles de otras cosas y no sé quién pudo haber pedido lápiz labial. Me encantaría poder descubrir quién lo hizo, porque fue la acción de un genio, pura lucidez sin adulterar. Creo que nada hizo más por esos internos que el pintalabios. Las mujeres se veían acostadas en la cama sin sábanas ni camisón, pero con labios en rojo escarlata, uno las veía dando vueltas por ahí con nada excepto una manta sobre sus hombros, pero con labios en rojo escarlata. Vi una mujer muerta en la mesa post mortem, aferrando con su mano un lápiz de labios. Al fin alguien había hecho algo para hacerlos individuos de nuevo, ahora eran alguien, ya no meramente un número tatuado en el brazo. Al fin podían interesarse genuinamente en su aspecto. Ese pintalabios empezó a devolverles su humanidad”.
            Con este mensaje, Banksy nos declara su objetivo primordial: devolvernos la humanidad. Darle a los habitantes de las grandes ciudades ese lápiz labial que les haga recordar que siguen siendo humanos, y no sólo números tatuados en un código de barras.En alguna ocasión Banksy visitó México. Fue a Chiapas a un encuentro con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Aunque ese viaje no fue muy publicitado, Banksy dejó algunas pintas en las zonas de influencia zapatista y diseñó algunas playeras que fueron vendidas para el apoyo de esta causa rebelde. 
           Y ahora, sin más preámbulos, los dejamos con el discurso deslumbrante de Banksy:












           
             Si quieres saber más sobre la obra y la personalidad de este personaje, te compartimos el siguiente enlace. Se trata de un documental, de hora y media de duración aproximada, que nos ilustra más sobre el discurso artístico (o sea el rollo, el choro o la propuesta intelectual), que Banksy  propone:

(Exit trouhgt the gift shop)

miércoles, 23 de noviembre de 2011

"Contextos" Luis Alanís


En nuestra acostumbrada sección, Gnoseología del Color, nos preocupamos por promover la obra de los artistas plásticos. Uno de ellos, el maestro Luís Aalnís Téllez, recién inauguró la exposición "Contextos", en la Alianza de Tranviarios de México. La exposición, con el sello íntimo del pintor y escultor mexicano, es un homenaje al desnudo femenino, en sus más variadas y complejas manifestaciones. En la serie que se presenta, podremos encontrar la mirada retadora de una adolescente que recién descubre la sexualidad en un doceavo piso; la perfecta y salvaje tentación de un cuerpo torneado, bosquejado en unos cuantos trazos; la mujer-carne incendiándose en un rojo profundo; hasta desembocar en una guerra auténtica entre el equilibrio tanático y erótico: la sombra de la muerte que amenaza y envuelve el delicado cuerpo de una mujer anónima, pero cercana. Para comprobar el discurso pictórico de Luis, les dejamos aquí algunos cuadros que pueden apreciarse en la exposición...

La obra de Luis Alanís es más que recomendable, una propuesta conceptual sobre la presencia de los cuerpos femeninos en nuestra cotidianeidad y en nuestro mundo. Los desnudos podrán apreciarse desde el 21 hasta el 25 de Noviembre en el lugar referido (Alianza de Tranviarios de México. Dr. Lucio No. 29, Col. Doctores, a un costado de la Arena México, hasta las 19:00 hrs.) No falten.


















Luis Alanís Téllez (México D.F., 1978)Narrador, poeta, pintor, dibujante y escultor, ha publicado cuentos y poemas en diversas antologías editadas por la UNAM (Universidad Autónoma de México) y la UAQ (Universidad Autónoma de Querétaro). De igual manera, como pintor y artista plástico, egresado de la Academia de San Carlos, ha presentado diversas exposiciones en los Museos de la Secrtetaría de Hacienda y Crédito Público, así como en diferentes galerías y foros artísticos del país, durante los últimos años. Actualmente, trabaja diseñando piezas de plata para algunas tiendas joyeras de Taxco, Guerrero, a la par que se ocupa de proyectos plásticos de interés personal. Contacto: luisalanis@gmail.com







miércoles, 16 de noviembre de 2011

Vero Fernández visita nuestra Galería

En el número 5 de nuestra sección plástica, Gnoseología del Color, tenemos el honor de presentar la obra de Vero Fernández. Insertadas en un estilo que se preocupa por explorar los contrastes del color y los coqueteos de un surrealismo siempre vigente, esta artista mexicana demuestra la conjunción particular de una sensibilidad muy alta, y una seriedad evidente en sus trabajo.
En esta serie de cuadros, la mayoría de ellos acrílicos sobre tela, y los dos últimos pertenecientes a la corriente de arte objeto (fueron realizados sobre una tabla de planchar), la figura femenina predomina como símbolo de lo indescifrable. La mujer se vuelve carne, pero también un ente etéreo, en constante conflicto entre su espíritu desbordado y el lento paso de las horas.
Es extraño apreciar en sus cuadros, cómo la misma mujer que se desborda en erotismo, al mismo tiempo padece los efectos de una cárcel terrible. Así, los azules y los amarillos de los que se vale la pintora,
son el resultado contundente de los estados de ánimo de sus personajes. La mujer como lumbre, la mujer como agua, como aire. Pero, al final, como lo muestran las dos últimas imágenes, la mujer que disfruta plena de su cuerpo y del cuerpo de su pareja. La mujer deleitándose en la simbiosis de los cuerpos.
Vero Fernández, en su reconocimiento de la femeneidad, parece retratar los complejos laberintos de la psique del mal llamado sexo débil. Conseguir este acercamiento, no es tarea fácil. Dejemos que las imágenes hablen por sí mismas. Bienvenida Vero, a Juguete Barroco.


Alma del viento
(Vero Fernández)
(Acrílico/tela, 100 x 80 cms)




Avanza simplemente
(Vero Fernández)
(Acrílico/tela, 100 x 80 cms, 2011)




El tren se ha ido
(Vero Fernández)
(Acrílico/tela, 100 x 80 cms, 2011)




La equilibrista
(Vero Fernández)
(Acrílico/tela, 100 x 80 cms, 2011)


El patio de atrás
(Vero Fernández)
(Arte objeto, 2011)



El patio de atrás (II) 
(Vero Fernández)
(Arte objeto, 2011)



Verónica Fernández

Pintora de formación autodidacta, cuenta con más de doce años de trabajo contínuo. Su más reciente exposición individual titulada “Todas somos Adelitas” fue presentada en la Secretaría de Economía. En 2003 presentó "Diosa Serpiente", en la Ciudad de México. Entre las colectivas en las que ha  participado destacan “La mujer y sus pinceles” (Hotel Sheraton, Puerto Vallarta), “Diálogos con el Arte” (Universidad Fidel Velázquez), “Entre nueve mil mariposas” (Museo Casa León Trotsky) y “Sociedad Amigos de Clayton” (Londres, Inglaterra), sumando más de una treintena de ellas. Actualmente expone en la Galería Misrachi en la Ciudad de México.



jueves, 15 de septiembre de 2011

Atrapar la mente: los retratos de Gabriele Livingston

Esta ocasión, en el número 4 de Gnoseología del Color, presentamos algunos trazos de Gabriele Livingston, artista que reside en Estados Unidos y que es una incansable promotora de Arte. Para comprender a fondo su obra, habría que internarse en los laberintos de su propia vida:

Gabriele Livingston estudió Artes Gráficas y Diseño en el Trident Technical College, en Charleston, Carolina del Sur, y es estudiante de Psicología y desarrollo Infantil en el Central Texas College. Actualmente, reside en Walterboro S.C. Considera al Arte como su salvación. "Mis dibujos y pinturas son retratos del alma. Dibujo tomando como inspiración rostros borrosos y la vibración, la sensación que se genera alrededor de ellos", comenta la pintora.

Leonardo Da Vinci, Diego Velázquez, Rembrandt y los post impresionistas también han influido en su trabajo. Considera que su obra está inspirada en la holgura, las líneas gestuales intuitivas que se forman alrededor del rostro y que permiten translucir la mente del modelo.

"Es un reflejo del estado emocional que están experimentando las personas,que no se explica en palabras, pero puede sentirse de manera instintiva. Mis colores se mimetizan y mezclan con fuertes brochazos, aplicados de manera directa sobre el lienzo, para crear una melodía visual", aclara Gabriele.

Muchos de sus retratos se encuentran en colecciones privadas y en el Straube Center, en New Jersey. "He hecho retratos por encargo, pero eso no es importante. A lo que aspiro es a comunicar, a través de mis pinturas y dibujos. Es una dirección que me conduce de manera interior; es un deseo personal de crear".

Gabriele Livingston es, sin duda, una artista seria, cuyos trazos y dibujos la han llevado a visitar los oscuros senderos de la muerte y la desolación, en su afán de atrapar el alma de los propios modelos. Esperamos que disfruten de su  obra.